Este fin de semana se celebra en Coruña (Galicia, Spain) el día de las fuerzas armadas. Total que el rey y los demás jerifaltes de la cosa militar vienen a justificar el sueldo del año y a pasar revista a la tropa.

Tal como yo lo veo, con los desfiles y demás, este acto es algo así como el
día del orgullo gay pero en plan castrense, capador y represivo.
Nunca me han gustado estas exhibiciones militares, me parecen un dispendio innecesario y narcisista. Y para narciso, yo.

Tengo pensado aparecer cuando menos se lo esperen, con mi triplano sobre la plaza de Maria Pita. Haré un vuelo rasante y aterrizaré como un señor: en los cantones. Con mirada desafiante, de objetor de conciencia de toda la vida, bajaré del aparato y les haré un calvo. O dos.
Aunque, ahora que lo pienso, coincide en domingo y para que nos vamos a engañar, después de las visitas que espero hacer el sábado a casa Enrique y a la Tasca y lo que te rondaré morena, no sé si tendré el pulso para muchos vuelos.
Ya se verá. Si no me veis en la tele, ya sabeis, tengo una resaca de tres pares de cojones. Un saludo.